Noticias Destacadas

Ventajas y desventajas del trabajo en el aula regular del maestro de educación especial

Estimados lectores esta vez quiero hablarles de un tema que nos compete a todos los que día a día, nos desempeñamos en la educación especial. El encabezado de este artículo seguramente te ha hecho reflexionar en un sinfín de experiencias que has tenido, tú que laboras en una Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER).

Tal vez ya no te sientas tan cómodo al leer este artículo, pero sin duda es un texto que intenta empatizar con tu labor docente. Yo creo que este tema es algo polémico, pero sin duda una temática de la que todos los maestros de educación especial quisieran hablar. A continuación, más que poner algo en tela de juicio, son argumentos que quisiera que simpatizaran entre quienes se dedican a esta noble labor.

Quizá ahora te estés dedicando a la educación especial en una Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) porque te dieron la oportunidad laboral, pero no quiere decir que sea lo correcto, puesto que tal vez no sea tu ambiente. La educación especial supone un sinfín de retos que para enfrentarlos, por lo menos debería de tener un repertorio de conocimientos para afrontar esas necesidades.

Trabajaste en un servicio de educación especial creyendo que tendrías tu propios alumnos, que serías quien mandara y tuviera la última palabra en el salón. Sin embargo, ahora ya llevabas quizá más de 10 años pensando que esto no era lo tuyo, que debieras de tener un grupo para dar tus clases libremente. No obstante, con la reorientación de los servicios de educación especial, ahora tienes que buscar la manera de hacer equipo con el maestro de grupo que quizá no esté tan de acuerdo con tu trabajo.

Pues bien, cabe mencionar que en este sentido, una de las ventajas que se tienen al trabajar en grupo es sin duda la inclusión educativa. Cuando no sacas al alumno de su aula, es un indicador de que le estás dando la oportunidad de adquirir aquellos comportamientos que a la maestra o maestro le satisfacen. Sin embargo, no son un indicativo de un buen desempeño, sino de una simulación, quizá. Muchos docentes han puesto en tela de juicio si este tipo de atención realmente les favorece, porque creen que a veces la conducta no es tan importante, sino que la adquisición de aprendizajes sea la prioridad.

Por otra parte, el trabajo en aula puede suponer seguir el Programa de estudios de acuerdo con el grado, pero no necesariamente la respuesta educativa que debe recibir ese alumno. Un niño, por ejemplo, puede pasar toda su vida en primaria tratando de aprender los números del 1 al 100, pero no recibir el aprendizaje para transmitir su nombre, edad y localidad, lo cual puede ser más significativo a la hora de conseguir un empleo, o alguna otra cosa. Es de suma importancia que focalicen su atención que, al seguir el currículum, se adecuen ciertos aspectos como la metodología y aprendizajes a los cuales se debe llegar, con el fin de hacer andamios que permitan el acceso a conocimientos más complejos que complementen el desarrollo de competencias para la vida.

Los maestros de educación especial debaten día con día estas cuestiones y exclaman cosas como “si me lo hubiera llevado a mi salón, mis planeaciones estarían orientadas a que supiera escribir su nombre e identificara y escribiera datos relevantes”. Pero esto no es así, ya que muchas escuelas de educación regular no proveén de un aula para el equipo de USAER con el propósito de que alimenten con aprendizaje básicos a los alumnos de educación especial.

Sin duda el carecer de un especio para la USAER limita la atención a la necesidades educativas especiales de los alumnos, además de la relación con la planta docente de educación regular.

A muchos maestros de grupo no les agrada que el maestro o maestra de apoyo llegue a su aula, ya que distrae el desarrollo de las clases, lo que ocasiona que tal vez el docente tenga que retomar explicaciones que ya había hecho, ocasionando que el tiempo se aproveche de una manera más deficiente. También, el liderazgo en el salón puede verse afectado, ya que si no hay una moderación, los niños pueden perderle autoridad al maestro de grupo o por qué no, también al de apoyo.

Otra cuestión interesante es que al trabajar en el aula regular, la atención se ve disminuida porque si la sesión era de 50 minutos, se pierden quizá 25-30 minutos atendiendo otros problemas, como lo son la indisciplina o inquietudes de los demás alumnos que no son atendidos por el servicio.

Además dentro de esta dinámica, puede haber una inadecuada interpretación de la función del maestro de apoyo, ya que en vez de concebirse como un aliado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, puede interpretarse como un auxiliar para los maestros de grupo y generarse ciertas situaciones como lo son: dejar al maestro de apoyo cuidando a los alumnos, mientras el otro va a atender algún asunto a la dirección o por qué no, una situación personal.

Éstas son una de las tantas situaciones que suceden en educación especial, pero que sin duda son relevantes en la práctica que muchos maestros de la USAER se enfrentan. Si tú eres un maestro de grupo, te invito a ser empático y dialogar con el maestro de apoyo, al igual que si eres de educación especial, puedes establecer canales de comunicación en pro de los niños y niñas que toman sus clases en las escuelas de educación básica.

Acerca de Juan Carlos

Soy licenciado en educación especial y me gusta aprender constantemente y brindar mis servicios a la comunidad.

Un comentario

  1. Me siento identificada.
    Soy maestra de educación especial, y este siempre es un tema a tratar con los compañeros.

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*