Razones por las que hay que utilizar menos materiales didácticos en el aula

Antes de iniciar me gustaría dejar en claro que las siguientes líneas son de opinión personal con base a la experiencia obtenida a través de la observación y práctica docente.

Aún recuerdo mi estadía como estudiante de la licenciatura en educación especial, donde todos mis compañeros realizaban excelentes materiales para realizar sus prácticas educativas. Yo por un lado me quedaba un poco triste, ya que mi habilidad para realizar materiales didácticos era muy pobre.

Sin embargo, cuando regresaba de las prácticas docentes, y compartíamos nuestras experiencias era común escuchar a mis compañeros que las sesiones que habían planeado no habían tenido un impacto positivo en el aprendizaje de sus alumnos, al menos no las expectativas que ellos tenían.

Después de algunos años, al ingresar a las aulas como profesional de educación especial, me percaté de un común denominador: los maestros cada vez usaban más materiales didácticos para llamar la atención de los alumnos. Y ciertamente no parece una mala idea, puesto que la premisa actual en la educación es que las clases tienen que ser llamativas, emocionantes e interesantes. Lo anterior ha llevado a que la principal arma para enseñar sean los materiales, y es aquí donde comienzo a tener miedo, pues las neurociencias confirman que el contacto humano es necesario para el aprendizaje, es decir, los maestros deberían ser la materia prima para el aprendizaje y no los materiales didácticos.


Los maestros deberían ser la materia prima para el aprendizaje y no los materiales didácticos.

En algunas conferencias, el Neurólogo y Neurocientífico Argentino, Facundo Manes, hace mención de un estudio en la literatura donde un docente enseña un nuevo idioma a tres conjuntos de alumnos bajo las mismas condiciones. A cada conjunto les enseñó de diferentes modalidades y este fue el resultado.

Un docente enseñando un nuevo idioma a un conjunto de alumnos de las mismas características. Misma persona, misma pedagogía, la única diferencia es que todo era enseñado a través de la televisión. El resultado fue que no hubo nulo aprendizaje del nuevo idioma.

Mismo docente enseñando un nuevo idioma a un conjunto de alumnos de las mismas características. Misma persona, misma pedagogía, la única diferencia es que todo era enseñado a través de auriculares. El resultado arrojado es que hubo un nulo aprendizaje del nuevo idioma.

Mismo docente enseñando un nuevo idioma a un conjunto de alumnos de las mismas características. Misma persona, misma pedagogía, la única diferencia es que todo era enseñado en persona. El resultado fue que los alumnos aprendieron cierta cantidad de palabras del idioma.

Este estudio mencionado por Manes, nos invita a reflexionar sobre la importancia del contacto del maestro, es decir, los materiales solo son un algunas herramientas de las que puede echar mano el maestro para facilitar las actividades, pero nunca deben ser el arma principal. Los estudios de las neurociencias nos dicen que el cerebro aprende cuando algo es emocionante, cuando inspira, cuanto está motivado y esas tres características solo las puede provocar el contacto humano.

Con este artículo no decimos que se eliminen los materiales didácticos, si no que se utilicen de forma adecuada y no abusar de ellos. El maestro es la única constante que estará en la vida de los estudiantes, por ello se convierten en la materia prima. Los materiales son solo herramientas de las que podremos sacar provecho para mejorar la conexión entre los docentes y maestros, pero nunca para suplir a éste último.

Publicado por Raul

Licenciado en Educación Especial en el área Intelectual por la escuela Normal Estatal de Especialización del Estado de Sonora. Apasionado por el aprendizaje desde los aportes de la Neurociencia.

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