Niveles de conceptualización de la lectoescritura

La alfabetización nos permite acceder al conocimiento de la lengua escrita, es una herramienta capaz de desarrollar la metacognición. También se podría decir que es un estilo de vida, ya que no sólo se refleja en el saber leer y escribir, sino que además en nuestra conducta, la proyección que damos a la sociedad. Somos producto de lo que leemos, aprendemos y aprehendemos.

Lo anteriormente dicho está entrelazado en cómo desarrollamos los procesos de lectura y escritura, para utilizarlos para acceder a conocimientos más complejos. Es por eso que a continuación, en este artículo hablaremos sobre la obra de Margarita Gómez Palacio Muñoz y el legado que nos dejó, con el propósito de conocer mejor la importancia de los niveles de conceptualización para alfabetizar a nuestros niños.

Al principio del proceso el niño no diferencia dibujo de escritura; en sus propias producciones realiza trazos similares al dibujo cuando se le pide que escriba o que ponga algo con letras. Además si se le pregunta, por ejemplo, dónde se puede leer un cuento, señala las imágenes del mismo; los textos todavía no significan nada para él. Después de esta etapa inicial comienza a realizar algunas grafías diferenciadas, éstas pueden ser bolita, palitos u otras que se semejan bastante a las letras. Esta diferenciación gráfica entre dibujo y escritura no significan aún que sus reflexiones lo hayan conducido a comprender que la escritura remite a un significado; si se le pregunta acerca de los signos escritos, podrá decir que en ellos “no dice nada” o que en esas letras dice “letras”. El asignar un significado a los textos es un descubrimiento posterior; cuando el niño llega a él ya ha avanzado mucho en su conceptualización porque sus reflexiones acerca de los textos le han llevado a comprender que los mismos tienen una función simbólica, es decir se refieren a algo no directamente representado en ello (Muñoz, 1982).

Los niños cuando entran en el proceso de la alfabetización, lo hacen a través de tres niveles llamados Presilábico, Silábico y Alfabético, los cuales tienen sus particularidades. A continuación se mencionan en qué consisten cada uno de ellos.

Nivel presilábico: Los niños hacen representaciones gráficas que se caracterizan por carecer de correspondencia con las grafías y los fonemas del lenguaje oral. Las representaciones pueden ser garabatos, dibujos, letras de manera aislada, números o bien pseudoletras.

En torno a este nivel, hay 4 subcategorías que permiten explicar cómo los niños descubren y adquieren para utilizar en su escritura aspectos en relación al sistema de escritura. A continuación, se explica cada uno de ellos:

  • Representaciones gráficas primitivas: aquí, las grafías tienen sentido siempre y cuando estén acompañadas de un dibujo.
  • Escrituras unigráficas y sin control de cantidad: el niño experimenta con diferentes hipótesis para comprender la lengua escrita. Ya no es necesario realizar dibujos. Cuando escribe, trata de darle un valor sonoro a sus producciones, aunque no tiene control de cantidad, su referente del límite es con base al tamaño del material, como una hoja, por ejemplo.
  • Escrituras fijas: ya existe control de cantidad para representar las palabras que quiere escribir. Los niños creen que con menos de tres letras no se puede representar un nombre. Ellos podrían leer palabras distintas en escrituras que son iguales.
  • Escrituras diferenciadas: los niños pueden representar palabras utilizando distintas letras para diferenciarlas, siempre y cuando tengan un repertorio amplio, si no es así, escriben palabras utilizando las mismas letras, aunque no en el mismo orden.

Nivel silábico: Los niños comienzan a fragmentar de manera oral los nombres, y trata de utilizar esas partes para que correspondan con las letras que ya está utilizando.

  • Hipótesis silábica: de manera gradual, los niños perfeccionan su escritura mediante un análisis silábico.
  • Valor sonoro silábico estable: el niño reconoce algunas letras de las palabras que escucha y las utiliza para representar las sílabas que las componen.

Nivel alfabético: el niño se entera de que la hipótesis silábica no es suficiente, ya que cuando trata de leer, percibe que sobren letras en las palabras. Reconoce con el paso del tiempo que hay correspondencia entre los fonemas y las grafías para poco a poco darles valor sonoro estable.

Bibliografía

Muñoz, M. G. (1982). Propuesta para el aprendizaje de la lengua escrita. México, D.F: Dirección General de Educación Especial de la Secretaría de Educación Pública.

Publicado por Juan Carlos

Soy licenciado en educación especial y me gusta aprender constantemente y brindar mis servicios a la comunidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *