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¿Cómo tener control de grupo si tienes alumnos con TDAH que no están medicados?

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad afecta entre el 2% y 5% de la población total de niños. Es una condición que abarca el 50% de los casos clínicos en psiquiatría infantil-juvenil. De acuerdo con las investigaciones de los últimos años, el TDAH aparece antes de los 7 años de edad y cree que el 80% o más de los niños, continuarán presentando las conductas cuando lleguen a la adolescencia, mientras que entre 30 y 65%, las manifestarán en la edad adulta.                                                                       

Muchos de estos casos se quedan en la etapa de la detección o cuando son medicados, abandonan el tratamiento sin el consentimiento de los doctores, dando por resultado bajos porcentajes de eficiencia terminal en esta población.

Las escuelas de educación básica son las que más se ven afectadas por estas situaciones, ya que muchos maestros tienen que enfrentarse a los retos que suponen tener alumnos con TDAH que no consumen el medicamento, el metilfenidato.

El metilfenidato es un psicofármaco que tiene la función de inhibir la recaptación de dopamina, la cual es un neurotransmisor del placer, así como de la noradrenalina, que es una hormona y neurotransmisor que funcionan para el mantenimiento de la atención.

  

Al leer lo anteriormente presentado, seguramente ahora se te haga más lógico del por qué la importancia del medicamento en los alumnos con TDAH. Tal vez sería maravilloso que todos lo consumieran para que así regulen su atención y con ello permitan desarrollar de una manera más armónica las clases. Sin embargo, la realidad es otra. Es por eso que a continuación, te daremos algunas estrategias para mantener un adecuado control de grupo a pesar de tener a alumnos con esta condición.

Estrategias para tener control de grupo

  • Activación física antes de iniciar la clase:

El ejercicio es una actividad que a los niños con TDAH es de gran interés. Antes de iniciar la clase, puedes reproducir una canción para hacer una serie de movimientos secuenciados para calentar los músculos. Posteriormente, otra pista para movimientos de mayor impacto y a lo último, otra para relajarse.

Ubica al alumno frente a ti para que así pueda prestar más atención y seguir tus movimientos y a su vez le generes confianza. Si hace bien pasos, es bueno que reconozcas su mérito con el fin de motivarlo a que siga esforzándose y eleves su autoestima, un aspecto que tienen dañado muchos niños con esta condición.

La activación física servirá para equilibrar los dos hemisferios cerebrales, así como inhibir de manera natural el exceso de los neurotransmisores anteriormente  mencionados.

  • Modula el volumen, ritmo y melodía de tu voz al dar instrucciones:

Seguramente te has dado cuenta que hay personas que hablan de una manera tan cautivadora, que puede ser difícil dejar de prestarles atención. Pasa el mismo caso con los docentes, puesto quienes juegan con el volumen, el ritmo y la melodía de su voz, captan más la atención de sus alumnos. Cuando te dirijas a un alumno con TDAH en el aula, no hace falta que le grites, si la situación se presta a eso, basta con una voz potente que ocupe las cavidades de resonancia, así como evitar hablar demasiado rápido o lento, pero sí tratar de que haya pausas al dirigirnos y que las palabras sean fluidas, así como jugar con tonos agudos y graves, según la situación.

  • Habla de consecuencias y no de castigos:

Debido a las conductas que van presentando en el hogar, muchos padres no tienen la paciencia de explicarles la importancia de las consecuencias al hacer determinada acción, simplemente terminan por darles un castigo para hacerlos sufrir y no para que aprendan. Ellos quieren conocer el mundo, pero su ritmo de actuar no les permite conocer a detalle las implicaciones de lo que se enfrentan.

Un niño con TDAH puede pasar mucho tiempo corriendo por el salón porque en su casa no le explicaron que “puede tener un accidente”, ya sea chocando con alguna pared, objeto o bien con otra persona. Ese simple ejemplo tiene muchas implicaciones, ya que ahí no le está explicando que hay otras personas que conviven en su mismo espacio, que tienen los mismos derechos, que debe compartir y que si no lo hace, puede haber consecuencias tanto para él como para otros.

Quienes tienen TDAH generalmente tienden a tener un estilo de aprendizaje visual, el cual los lleva a imaginar una serie de situaciones con distintas variantes. Es importante aprovechar eso, porque eso dará pauta a que regulen sus conductas en el aula.

Lo anterior mencionado, son unas pocas de las muchas estrategias que puedes poner en marcha en tu salón de clases para solventar estas necesidades que, debido a la resistencia de los padres por medicar a sus hijos, o bien por la falta de recursos que tienen éstos para hacerlos, se siguen presentando día con día en nuestras escuelas de educación básica.

Acerca de Juan Carlos

Soy licenciado en educación especial y me gusta aprender constantemente y brindar mis servicios a la comunidad.

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